Como una vecina salvo a mi hermana de ser secuestrada


 

He vivido en el mismo vecindario por más de 19 años, pero he de confesar que mi relación con mis vecinos no es exactamente la más cercana, sin embargo, siempre procuro saludar o asentar la cabeza cuando coincido con alguno de ellos en la calle.

Desde muy joven tuve que ir a la escuela sola y regresar sola, mi hermana mayor fue la que me enseñó a siempre estar alerta mientras camino, esto se debe a que ella experimentó el mayor miedo que una persona puede tener: el casi ser secuestrada.


Cuando mi hermana tenía 13 años iba regresando de la escuela alrededor de las 8 de la noche y justo una calle antes de llegar a casa, unos sujetos ebrios que iban en un carro frenaron frente a ella y la obligaron a subirse al auto, entre empujones y jaloneos, ella era superada en fuerza y no podía detenerlos entonces comenzó a gritar esperando a que alguien pudiera ayudarla. Por suerte nuestra vecina, quien atendía su recauderia no dudo ni un segundo y con un palo de madera en la mano se armó de valor para asustar a esos hombres. Lo logró. Todos corrimos con suerte de tenerla en casa, de seguir viéndola, de que solo haya sido un mal recuerdo y que sin duda pudo ser peor, mucho peor.


La enseñanza más grande que le dejó a mi hermana y que me ha transmitido a mi y a su hija, es que necesitamos tener aliados, en todos lados, en la casa, escuela, trabajo, gym, etc. Las personas que están cerca de esos lugares donde transitamos pueden ser quienes actúen para ir en nuestro auxilio, porque nos conocen y conocen a nuestra familia, y quizá ellos puedan ser quienes un día salven nuestra vida.


Hagamos y construyamos juntos comunidades más seguras con Kwema.

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