Mi intento de secuestro en Brasil


Como una fundadora de una compañía internacional acostumbro a viajar mucho. Y como mujer latina, también tiendo a estar más alerta de lo que me rodea y de evitar “situaciones potencialmente peligrosas”. Como sea, las cosas nunca salen en la manera en la que las planeamos.

La semana pasada, llegué a Río de Janeiro, estuve yendo de arriba abajo  para arreglar una documentación. Estuve haciendo esto durante varias horas y lo único que quería era terminar con todo esto. Una vez que termine con el último documento, estaba preparando para entregar toda la documentación, y sabía que todavía tenía una hora antes de que mi consulado cerrara. Estaba muy cerca de la hora por lo que decidí tomar un taxi para llegar a tiempo. En eso, me di cuenta que la batería de mi teléfono estaba baja, abrí la aplicación 99 (que es básicamente Uber pero de Brasil, también conocida como Didi).

Llame el taxi el cual llegó demasiado rápido. Revisé las placas -como siempre lo hago- y marcaron con las que indicaban en la app, así que aborde el auto. El conductor era un hombre normal y muy agradable. Pocos minutos después supe que me encontraba atrapada en el carro rumbo a una dirección desconocida.


En los primeros minutos dentro del carro, estaba intentando organizar todos mis documentos por lo que me distraje un poco. Me di cuenta que estábamos atrapados en el tránsito y que probablemente nos tomaría más tiempo llegar a mi destino, pero no me preocupe porque sabía que estábamos cerca. Mientras me distraje otra vez, vi que ahora estábamos en un túnel, un largo túnel. Por el cual yo sabía que no teníamos porqué cruzar, por lo que le pregunté al conductor porque estábamos ahí. A lo que me respondió que el mapa de 99 estaba fuera de servicio temporalmente y que esto sucede muchísimo, por lo cual le creí.


Cuando revisé mi celular, el tiempo para llegar al destino era más largo cada vez, y no tenía idea de por qué. En un parpadeo, estábamos cruzando el puente que va hacia  de Niteroi - para los que conocen Río de Janeiro, deben saber que casi no hay actividades de negocio en Niteroi y mucho menos asuntos diplomáticos. Pero el conductor estaba tranquilo y me dijo que estaba seguro de hacia dónde íbamos por lo que decidí confiar en él - a pesar de que mi instinto me decía lo contrario. Chequé mi teléfono una vez más, y la app 99 mostraba que debíamos regresar. A este punto tenía solo el 6% de batería y me di cuenta de que si seguía utilizando mi ubicación y los datos me terminaría más rápido mi batería. Por lo que active el modo de Ultra Ahorro de Energía, lo que significaba que tenía acceso a Whatsapp y otras aplicaciones básicas que ya había configurado para poder usar. Cuando vi que el conductor no tenía la intención de regresar como lo indicaba la app, de verdad comencé a preocuparme, por lo que use la aplicación de Kwema para enviarle mi ubicación a mi co-fundador Ali. Él vivió algún tiempo en Río de Janeiro, por lo que si algo me sucedía él tendría mayores posibilidades de ayudar a encontrarme. Le dije que si él no sabía nada de mi en media hora, él debería comenzar a suponer que estaba desaparecida.


Trabajo en una empresa de seguridad personal y el secuestro es una de las razones por las que decidí fundar Kwema, estoy consciente de que cada segundo cuenta y que uno debe mantener la situación bajo control lo más que se pueda. Por lo que sabía que en ese momento, no mostraba ningún miedo o que estaba muy alterada. Le pedí a l conductor que se detuviera. Él parecía estar nervioso, como si no hubiera hecho eso antes, a pesar de que en ese punto, nos dirigíamos a una favela, y esa no era una buena señal para mí. Él vaciló y dijo que haríamos una vuelta en U, afirmando que si me bajara allí, eso también sería inseguro para él. No estaba muy segura de lo que me quiso decir, pero sabía que esta situación ya era demasiado arriesgada para mi en este punto. Él continuó su camino, y a pesar de que él intentó regresar a la favela, creo que algo dentro de él le dijo que regresara. Por lo que regresamos a Niteroi, cerca de la avenida principal, y me dejó allí.

Estaba asustada y aturdida por algunas horas, y casi no pude entender ninguna conversación. Una cosa es segura, si hubiera perdido el control de la situación y me hubiera alterado, de seguro hubiera alterado al conductor y probablemente mi situación no hubiera terminado así.

Intenté marcar a los dos números que me aparecían en la app de 99, pero los dos estaban fuera de servicio. De hecho, en su servicio aparecía que yo había llegado a mi destino cuando nunca fue así. Nada más lejos de la verdad, era una clara prueba de que una empresa tan grande como 99 no le importa un poco la seguridad de los usuarios, y que si hubiera desaparecido, ellos no tendrían ni idea de dónde estaba mi paradero. Ahora que pasé por esta experiencia, y tal vez sea debido a la exposición diaria que tengo a historias mucho más aterradoras de chicas desaparecidas. Esto me dio una confirmación clara de por qué existe Kwema, por qué nuestro compromiso es construir comunidades más seguras, y de por por qué nuestras historias necesitan ser contadas.

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