¿Cuál es la situación de la Trata de Personas en México?


Todo comenzó con un dulce.


Karla Jacinto tenía tan solo 12 años cuando conoció al hombre que le cambiaría la vida por completo, su nombre era Mario quien en una estación del metro de la Ciudad de México se le acercó y utilizó un dulce, el cual le obsequió, como pretexto para hablarle, le dijo que tenía 22 años y se dedicaba a la compra y venta de autos. Los cortejos y palabra bonitas no tardaron en aparecer, pronto el comenzó a darle regalos, flores y chocolates. Como cualquier niña, Karla estaba encantada con Mario sin darse cuenta del engaño en el que había caído.


Karla Jacinto, víctima de explotación sexual y trata de personas.


Un día ella armó sus maletas a escondidas de su madre y se escapó con él con la promesa de vivir felices para siempre. Ambos se fueron con rumbo al estado de Tlaxcala, y allí lo primero que él le mostró fue un carro deportivo, en el cual la paseaba por todos lados, le compró más regalos y la tuvo viviendo como "princesa" durante tres meses. Después de transcurrido este tiempo, Mario la llevó a un burdel para explotarla sexualmente durante cinco años.



En este lapso de tiempo, Karla conoció el peor lado de los seres humanos. Tan solo en su primer día con lágrimas en su rostro, se vio obligada a estar con 30 clientes, los cuáles, entre hombres y mujeres, fue sumando cada día que trabajaba hasta llegar al inaceptable número de 43,200 violaciones. En todo ese tiempo no recibió ni un solo peso de lo que los clientes pagaban por ella, y en varias ocasiones intentó quitarse la vida.


Así como Karla, millones de niños, niñas, hombres y mujeres alrededor del mundo son víctimas de la trata de personas o también conocida como esclavitud moderna. Si bien se estima que alrededor del mundo de 21 millones de personas se encuentran siendo explotados en las diferentes variantes de trata que existen, las cuales son: explotación sexual, esclavitud, trabajos forzados y extracción de órganos. La cifra sin embargo, es relativa, ya que esta puede ser mayor debido a que a la trata de personas es un negocio que busca llevarse a cabo con las más absoluta discreción y no hay país donde no se ejerza esta actividad.


En México se calcula que más de 376 mil 800 personas son víctimas de la esclavitud moderna, la cual es el segundo negocio más redituable con 99 mil millones de dólares, sólo por detrás del narcotráfico, el cual supera los 150 mil millones de dólares anuales.


La forma más fácil para convertirse en una víctima de trata de personas es el engaño, las promesas de conseguir un trabajo bien pagado, de ser actriz, modelo o cantante son las más comunes, las personas suelen aprovecharse de la ingenuidad, de la desesperación y sobretodo de las ilusiones de las personas para engancharlas. La falta de cariño o el pertenecer a un hogar disfuncional son otros de los factores en los que más se fijan los tratantes, pues se aprovechan de esto para enamorar a las niñas ya que de esta manera son más vulnerables a caer en las mentiras y engaños.


La situación por la que pasó Karla es una de las muchas que le suceden día con día a diversas personas. Ella fue explotada dentro del corredor Puebla-Tlaxcala marcado como zona roja al ser uno de los puntos en la República Mexicana que es punto de origen, tránsito y destino de miles de personas provenientes tanto de esas dos entidades como del extranjero.


Ella puede considerarse afortunada por haber salido de aquel mundo donde una de cada 100 personas son rescatadas. Logró salir de aquella cruel realidad gracias a que un hombre la convenció de escapar de esa situación, este hombre quien antes solía ser un padrote habló con ella en varias ocasiones mientras se hacía pasar por un cliente más. Karla tuvo que enfrentar todos sus miedos y buscar el valor para liberarse, después de un par de meses logró juntar un poco de dinero y nunca más volvió. Hoy día su historia ha sido contada a través de diversos medios de comunicación, e inclusive ha llegado a hablar en el Congreso de los Estados Unidos y con el Papa Francisco.


Karla Jacinto en El Vaticano con el Papa Francisco. Foto REUTERS


El ser una sobreviviente ha sido fuente de inspiración para muchas mujeres y hombres que han estado en las mismas condiciones que ella. Actualmente Karla hace frente a lo que vivió y lucha a lado de organizaciones y fundaciones que al igual que ella buscan ayudar y resctar a otras víctimas así como detener este negocio el cual ha existido desde hace miles de años y que al parecer nunca tendrá fin.

 

 

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